{"id":761,"date":"2022-02-15T11:02:34","date_gmt":"2022-02-15T14:02:34","guid":{"rendered":"https:\/\/wp.ufpel.edu.br\/geomercosul\/?p=761"},"modified":"2022-02-15T11:03:05","modified_gmt":"2022-02-15T14:03:05","slug":"america-latina-mas-que-nuevas-olas-un-mosaico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/wp.ufpel.edu.br\/geomercosul\/2022\/02\/15\/america-latina-mas-que-nuevas-olas-un-mosaico\/","title":{"rendered":"Am\u00e9rica Latina: m\u00e1s que nuevas olas, un mosaico"},"content":{"rendered":"<p>Por Gilberto Aranda B.<\/p>\n<p>Si las predicciones se cumplen siete gobiernos de izquierdas y dos de derechas configurar\u00e1n el cuadro subregional sudamericano a fines de 2022, pero la crispaci\u00f3n de la opini\u00f3n p\u00fablica alimentada por redes sociales, as\u00ed como la labilidad de electorados no cautivos, puede modificar parte de este panorama. <!--more--><\/p>\n<p class=\"p1\">A menudo han sido citadas las mareas en ciencias sociales y la pol\u00edtica para describir movimientos de diverso cu\u00f1o: se habla de cuatro olas feminista, y de la \u201ctercera ola\u201d para nominar el experimento social realizado en 1967 en un Instituto de Palo Alto, California y que expuso no hab\u00eda sociedad inmune a la tentaci\u00f3n de ideolog\u00edas y autoritarias. Toffler usar\u00eda la misma met\u00e1fora para bautizar su libro de 1979 acerca de la sociedad post industrial. Incluso Huntington abrazar\u00eda la denominaci\u00f3n en su obra de 1991 \u201cLa tercera ola: la democratizaci\u00f3n a finales del siglo XX\u201d.<\/p>\n<p class=\"p1\">La idea del oleaje aunque se origina en el viento sobre la superficie del mar, en la literatura apunta a un cambio de marea. En Am\u00e9rica Latina, el t\u00e9rmino \u201cOla Rosada\u201d se granje\u00f3 preferencias entre rapsodas y analistas para describir el \u201cgiro a la izquierda\u201d (Casta\u00f1eda, 2006) sobre otras aproximaciones, teniendo m\u00e1s \u00e9xito que otros descriptores. Por ejemplo \u201cnueva izquierda\u201d, que entre historiadores del siglo XX remite a la experiencia de movimientos y guerrillas de los sesenta influidos por el voluntarismo foquista revolucionario (Guevara y Debray) y el dependentismo te\u00f3rico, o el de \u201cSocialismo del Siglo XXI\u201d (Dieterich, 1996) que apunta a un concepto en permanente estatus en construcci\u00f3n. La \u201cmarea rosada\u201d fue acu\u00f1ada por el reportero del New York Times, Larry Rohter, al relatar la elecci\u00f3n de Tabar\u00e9 V\u00e1zquez como Presidente de Uruguay en 2005, divulg\u00e1ndose r\u00e1pidamente. Para ciertos an\u00e1lisis refiri\u00f3 a un rojo deslavado distante de las rupturas revolucionarias. Para otros implic\u00f3 la posibilidad de reincorporar a sectores populares excluidos por el modelo neoliberal, sin faltar aquellos que apuntaron a la refundaci\u00f3n de los procesos sociales que informan a su vez los imaginarios.<\/p>\n<p class=\"p1\">El abanico fue muy amplio, abri\u00e9ndose con el triunfo del chavismo y la Revoluci\u00f3n bolivariana en Venezuela en 1999, e incluy\u00f3 a Brasil y Argentina en 2003, Rep\u00fablica Dominicana y Panam\u00e1 en 2004, Bolivia y Uruguay en 2005, Chile y Honduras en 2006 (hasta el golpe a Zelaya en 2009), Ecuador y Nicaragua en 2007, Paraguay y Guatemala en 2008, El Salvador en 2009 e inicialmente Per\u00fa en 2011, al alcanzar Ollanta el poder, aunque prontamente cambi\u00f3 de ruta.<\/p>\n<p class=\"p1\">La actual segunda ola se inici\u00f3 al norte, con la llegada al poder de Andr\u00e9s Manuel L\u00f3pez Obrador (AMLO) en M\u00e9xico en 2018, sum\u00e1ndose Argentina y Panam\u00e1 en 2019, Bolivia en 2020 \u2014despu\u00e9s de golpe de Estado en 2019 e interinato\u2014, Per\u00fa y Chile en 2021 y Honduras en 2022. Hay grandes opciones que Lula da Silva conquiste la presidencia en Brasil este a\u00f1o y en Colombia Gustavo Petro, sigue liderando las encuestas de cara a los comicios de mayo.<\/p>\n<p class=\"p1\">Entre ambas se habl\u00f3 de una contra ola u \u201cola parda\u201d, inaugurada con los triunfos en segunda vuelta de Mauricio Macri (22 de noviembre de 2015) y de la opositora Mesa de Unidad Democr\u00e1tica en Venezuela<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0\u00a0<\/span>en las parlamentarias (6 de diciembre de 2015) y que alcanz\u00f3 su cenit con el triunfo de Bolsonaro en octubre de 2018.<\/p>\n<div class=\"publicidadNotas\">\n<div id=\"div-gpt-ad-1548266057802-0\">La nueva etapa que se est\u00e1 abriendo, tiene en com\u00fan una serie demandas de instituciones p\u00fablicas m\u00e1s s\u00f3lidas, una vigorosa redistribuci\u00f3n social \u2014exigencia incrementada tras una pandemia que atac\u00f3 con virulencia a los sectores precarizados\u2014 el repunte econ\u00f3mico y el desaf\u00edo del cambio clim\u00e1tico. Simult\u00e1neamente se declaran posturas m\u00e1s pragm\u00e1ticas respecto a Estados Unidos \u2014menos confrontacionistas\u2014 as\u00ed como la existencia de cr\u00edticas a Cuba y otros gobiernos que en alg\u00fan momento formaron parte de la ola rosada y devinieron en autoritarios, lo que en ocasiones ha importado la sospecha por parte de sectores esc\u00e9pticos de izquierda, que interpretan el actual como un progresismo de baja intensidad. Lo anterior insin\u00faa que un primer cedazo que dividir\u00e1 a estas izquierdas es su relaci\u00f3n con Venezuela. La emergencia cr\u00edtica migratoria de dicho pa\u00eds hace m\u00e1s dif\u00edcil que las sociedades que experimentan sus consecuencias no se refieran a las diversas causas del fen\u00f3meno, ya sea las sanciones econ\u00f3micas de la potencia septentrional o la deriva autoritaria de un populismo de primera hora.<\/div>\n<div><\/div>\n<\/div>\n<p class=\"p1\">La acci\u00f3n erosiva de esta pandemia de a\u00f1os, sumada a levantamientos sociales desat\u00f3 un cuadro poco propicio a la continuidad de los oficialismos en varios pa\u00edses de la regi\u00f3n, con varios gobiernos de derecha y centroderecha hacia fines de 2019, rebeliones que en ning\u00fan caso pueden ser tipificados de manera uniforme. Est\u00e1n los estallidos que afectaron a Estados percibidos como estables (Chile, Colombia y Estados Unidos) otros sobre sociedades con mayor grado de inestabilidad (Bolivia, Ecuador y Per\u00fa), sin olvidar las rebeliones sobre Estados fallidos (Hait\u00ed) y sobre reg\u00edmenes que no corresponden a democracias liberales (Cuba y Nicaragua). Estas primeras diferencias inciden en las trayectorias pol\u00edtica de cada pa\u00eds y en las expectativas de cambio.<\/p>\n<p class=\"p1\">Asimismo el conjunto de experiencias involucradas de estas izquierdas es m\u00e1s heterog\u00e9neo que la primera, advirti\u00e9ndose la presencia de partidos pol\u00edticos viejos y nuevos en algunos casos, pasando por potentes movimientos sociales y grupos de corte populista en otros, que se unen a los hist\u00f3ricos liderazgos carism\u00e1ticos verticales y a otros fundados en la transversalidad y en la representaci\u00f3n de m\u00faltiples identidades. Tambi\u00e9n destaca la p\u00e9rdida de gravitaci\u00f3n hegem\u00f3nica, caracter\u00edstica de las primigenia versi\u00f3n que le permitiera acometer proyecto refundacionales, y que luce hoy m\u00e1s desgastada ante la coexistencia con otros programas y oposiciones m\u00e1s articuladas (Stefanoni, 2021), como evidencian la Argentina del Frente de Todos o la Bolivia gobernada por Luis Arce. Por lo tanto la negociaci\u00f3n se transforma en un ejercicio virtuoso, sino decisivo, con el centro pol\u00edtico o al interior de la propia diversidad que integran las coaliciones oficialistas. Se trata de un aprendizaje en la construcci\u00f3n de mayor\u00edas, no siempre f\u00e1cil si se consideran los fragmentados congresos y electorados m\u00e1s impacientes respecto al logro de promesas. Sin embargo, ah\u00ed est\u00e1n los casos de Lula en Brasil, dispuesto a hacer dupla con Alckmin del centrista Partido de la Socialdemocracia Brasile\u00f1a, Xiomara Castro y su alianza con el centroderechista Nasralla en Honduras, e incluso el del Chile con el original derrotero bautizado como 2 coaliciones y 1 gobierno donde conviven izquierdas tradicionales, pormodernas y centro-izquierdas.<\/p>\n<p class=\"p1\">Tampoco se puede descartar que el neoliberalismo en cualquiera de sus variantes, ortodoxas o aquella corregida que agrega elementos sociales (el Brasil de Cardoso o el Chile de la Concertaci\u00f3n), desaparezca del todo. Es relevante recordar que aunque su presencia es accidentada tambi\u00e9n ha llegado al poder por la v\u00eda electoral (Martucelli, 2021). En Colombia arranc\u00f3 con Belisario Betancour (1982-1986) y C\u00e9sar Gaviria (1990-1994); en Brasil con la ef\u00edmera experiencia de Fernando Collor de Mello (1990-1992), matizada por el social-liberalismo de Cardoso (1994-2002) incorporando factores sociales, e intensificada por el nacional populismo de Jair Bolsonaro; y en Argentina con Menem (1989-1999) proseguida parcialmente por Mauricio Macri (2015-2019). Los casos de imposici\u00f3n\u00a0<i>manu militari<\/i>\u00a0fueron inequ\u00edvocamente el Chile de la dictadura militar (1973-1990) y el autoritarismo competitivo \u2013o democradura- de Fujimori en Per\u00fa (1990-2000).<\/p>\n<p class=\"p1\">En definitiva, si las predicciones se cumplen siete gobiernos de izquierdas y dos de derechas configurar\u00e1n el cuadro subregional sudamericano a fines de 2022, pero la crispaci\u00f3n de la opini\u00f3n p\u00fablica alimentada por redes sociales, as\u00ed como la labilidad de electorados no cautivos, puede modificar parte de este panorama. Aunque no es seguro, el justicialismo argentino podr\u00eda perder en las urnas en 2023 como ya ocurri\u00f3 en 1983, 1999 y 2015 (Sin embargo, ah\u00ed est\u00e1 el peronismo federal que puede intentar ensayar una nueva alianza con los segmentos m\u00e1s centristas de la oposici\u00f3n). En cualquier caso la gradaci\u00f3n crom\u00e1tica del mosaico pol\u00edtico latinoamericano y la presencia de gobiernos m\u00e1s conservadores har\u00e1 \u00fatil un pragm\u00e1tico dialogo regional sobre base de una convergencia en la diversidad tal como propusiera el liderazgo conceptual que en otros tiempos detent\u00f3 la pol\u00edtica exterior de Chile.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.elmostrador.cl\/destacado\/2022\/02\/15\/america-latina-mas-que-nuevas-olas-un-mosaico\/\">Am\u00e9rica Latina: m\u00e1s que nuevas olas, un mosaico &#8211; El Mostrador<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Gilberto Aranda B. 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