{"id":417,"date":"2019-07-07T18:07:46","date_gmt":"2019-07-07T21:07:46","guid":{"rendered":"https:\/\/wp.ufpel.edu.br\/geomercosul\/?p=417"},"modified":"2019-07-07T18:11:59","modified_gmt":"2019-07-07T21:11:59","slug":"417","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/wp.ufpel.edu.br\/geomercosul\/2019\/07\/07\/417\/","title":{"rendered":"\u00c1frica despega: retrato de la nueva cara del continente"},"content":{"rendered":"<p>Existe otra\u00a0\u00c1frica. M\u00e1s all\u00e1 de los titulares sobre guerras y\u00a0refugiados. Un continente en movimiento. Que viaja, emprende, hace negocios y pocos conocen. Durante dos semanas, lo hemos sobrevolado para descubrir esta nueva cara. Ocho pa\u00edses, 12 vuelos y decenas de testimonios. Una cr\u00f3nica a vista de p\u00e1jaro de un territorio muy lejos de los t\u00f3picos y que resulta fascinante<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>AMANECE y a trav\u00e9s de la ventanilla se ve el disco rojo del sol al borde de la tierra, una corona de montes azules, el reflejo de un lago de acero. El avi\u00f3n flota y prosigue su descenso hacia una bruma de la que asoma un ensanche de viviendas de aire chino; luego surge la ciudad, del color de la arcilla, y la pista de aterrizaje. Cuando el artefacto toca tierra, la megafon\u00eda del vuelo 713 de Ethiopian Airlines\u00a0procedente de Madrid anuncia la llegada al aero\u00adpuerto internacional Bole de Ad\u00eds Abeba. Los pasajeros se estiran, recogen sus bultos, encienden los m\u00f3viles. Un empresario agr\u00edcola alem\u00e1n con una explotaci\u00f3n de 300 hect\u00e1reas en el sur de Etiop\u00eda se despide de su colega de asiento, que dirige uno de los grandes hoteles de la ciudad. Han hecho buenas migas. Se vac\u00eda el avi\u00f3n y entre los restos queda alg\u00fan ejemplar de\u00a0<em>The Economist<\/em>\u00a0que entregaron anoche las azafatas. En la portada\u00a0lleva un titular\u00a0muy oportuno: \u201cLa nueva dispu\u00adta por \u00c1frica\u201d.<\/p>\n<div id=\"elpais_gpt-INTEXT\" data-google-query-id=\"CMWq5fvEo-MCFTTG4wcdCfgILw\">\n<div id=\"google_ads_iframe_7811748\/elpais_eps_web\/noticias\/intext_0__container__\">Con un crecimiento demogr\u00e1fico explosivo, una clase media en expansi\u00f3n y cinco econom\u00edas africanas entre las seis que m\u00e1s crecen del mundo, seg\u00fan el FMI\u00a0(entre ellas, Ruanda, Etiop\u00eda y Costa de Marfil, visitadas en este reportaje), un cosquilleo optimista parece recorrer el continente. Las potencias muestran un inter\u00e9s similar al de la \u00e9poca colonial. Con una diferencia: China se encuentra hoy\u00a0entre los mejor posicionados\u00a0y los africanos podr\u00edan al fin salir ganando. Cierto que persisten altas tasas de desempleo y analfabetismo. Y que hay guerras y miseria, y cientos de miles de migrantes y refugiados. Pero esa no es la \u00fanica cara. La otra, la que no suele aparecer en los titulares, se parece bastante a la que se reparte esta ma\u00f1ana por el aeropuerto de Ad\u00eds Abeba, uno de los mayores conectores de \u00c1frica y un observatorio de esta regi\u00f3n en movimiento.<\/div>\n<\/div>\n<section id=\"sumario_1|foto\" class=\"sumario_foto centro\">\n<div class=\"sumario__interior\">\n<div class=\"sumario-texto\"><\/div>\n<\/div>\n<\/section>\n<h3>1. Aeropuerto de Ad\u00eds Abeba<\/h3>\n<p>En la terminal reina un guirigay de rostros africanos, asi\u00e1ticos, indios, \u00e1rabes. La presencia de Occidente es testimonial. Se ven todo tipo de vestimentas y tocados, de la kufiya \u00e1rabe al\u00a0<em>guel\u00e9<\/em>\u00a0nigeriano.\u00a0<em>Trolleys<\/em>\u00a0de lujo y bolsones de rafia. Los restaurantes desprenden olor de comida de medio mundo. Por los pasillos circulan unas 30.000 personas diarias. Se acaba de inaugurar la ampliaci\u00f3n del aeropuerto (gracias a ingenieros y fondos chinos) y a\u00fan se escucha el repiqueteo de los obreros. Este lugar es tambi\u00e9n el cuartel general de Ethiopian Airlines, la mayor aerol\u00ednea africana, cuyos aviones enlazan con m\u00e1s de 100 destinos. Ethiopian financi\u00f3 los vuelos de este reportaje. Con la propuesta en marcha desde 2018, una semana antes del viaje, en marzo, el vuelo 302 de la compa\u00f1\u00eda\u00a0se estrell\u00f3 al poco de despegar\u00a0de Ad\u00eds Abeba.\u00a0<em>El Pa\u00eds Semanal<\/em>\u00a0decidi\u00f3 seguir adelante: durante 13 d\u00edas tomaremos 12 vuelos, aterrizando en 8 ciudades africanas y abordando a m\u00e1s de 70 personas de m\u00e1s de 30 pa\u00edses. El objetivo: narrar el despegue del continente a trav\u00e9s de quienes viajan de un lado a otro.<\/p>\n<section id=\"sumario_2|foto\" class=\"sumario_foto centro\">\n<div class=\"sumario__interior\">\n<div class=\"sumario-texto\">En la sala de pasajeros frecuentes atruena el parloteo y no queda un sitio libre. En una esquina, concentrado en el port\u00e1til, se encuentra Seth O. Gor, economista keniano de 53 a\u00f1os. \u201cEn los \u00faltimos cinco a\u00f1os\u201d, dice, \u201c\u00c1frica se ha convertido en el lugar en el que hay que estar. Por eso hay una nueva disputa. Todo el mundo quiere un pedazo del pastel\u201d. Gor aguarda su vuelo a Lusaka (Zambia), donde trabaja para COMESA, la uni\u00f3n aduanera del sur y el este de \u00c1frica. Ha pasado unos d\u00edas en Ad\u00eds Abeba, donde ha asistido a una negociaci\u00f3n para eliminar barreras comerciales. Desde 2018, la Uni\u00f3n Africana (UA), con sede en esta ciudad, impulsa el \u00c1rea Continental Africana de Libre Comercio. \u201cEste a\u00f1o se pondr\u00e1 en marcha\u201d, asegura. Mil millones de personas (que ser\u00e1n el doble para 2050), 54 pa\u00edses y un PIB agregado de 3.000 billones de euros. El potencial es evidente. \u201c\u00c1frica empieza a unirse\u201d.<\/div>\n<\/div>\n<\/section>\n<p>A lo largo del aeropuerto encontramos un friso variopinto de viajeros: un chico de Yemen con aspecto de haber sufrido en su pa\u00eds en guerra, que solo logra transmitir en ingl\u00e9s las dos palabras estampadas en su camiseta: \u201cThank you\u201d; Ibrahim Mohamed Taki, de las islas Comoras, regresa con la pa\u00f1oleta al cuello de unas jornadas panafricanas de\u00a0<em>boy scouts<\/em>\u00a0en Niamey (N\u00edger); Zanaba Isa, vaporosa t\u00fanica con ribetes, manos decoradas con hena y tintineantes pulseras, viene de Sud\u00e1n y se dirige a Yamena (Chad) a una boda; Mourtada Fall, de 31 a\u00f1os, estatura de gigante, rastas y auriculares al cuello, futbolista de Senegal con experiencia en varias ligas, campe\u00f3n de la Supercopa de India con el FC Goa esta temporada.<\/p>\n<h3>2. Vuelo a Kigali<\/h3>\n<p>Nuestro pr\u00f3ximo destino es Kigali (Ruanda) y en la puerta de embarque se halla Davinder Singh, un militar indio que viaja con un pu\u00f1ado de compa\u00f1eros. Desde Ruanda cruzar\u00e1n a la Rep\u00fablica Democr\u00e1tica del Congo (RDC) para unirse al mayor\u00a0contingente de cascos azules\u00a0del mundo. De este conflicto sabe bastante Hassan Banda, tambi\u00e9n a la espera, que trabaja para la\u00a0Conferencia Internacional de la Regi\u00f3n de los Grandes Lagos. Su organizaci\u00f3n se dedica a prevenir la guerra en una zona explosiva, donde el genocidio en Ruanda dej\u00f3 un mill\u00f3n de muertos y la violencia en la RDC se pierde en tiempos inmemoriales. La situaci\u00f3n \u201ces estable, aunque algunos pa\u00edses tienen asuntos pendientes que pueden empeorar\u201d, asegura Banda. En Ruanda estos d\u00edas\u00a0se cumplen 25 a\u00f1os\u00a0de la masacre. Pero este Estado con 12 millones de habitantes y repleto de colinas hoy suele ser alabado como un ejemplo de transformaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Al avi\u00f3n se sube la selecci\u00f3n sub 23 de f\u00fatbol de Congo Brazzaville. Varios juegan en Europa, en las categor\u00edas inferiores del Olympique de Lyon y el PSG. Tambi\u00e9n viaja una se\u00f1ora india vestida con sari. Va a visitar a su hijo, m\u00e9dico en Ruanda. Tras el despegue, en la pantalla comunal emiten un episodio titulado\u00a0<em>La odisea de la humanidad<\/em>\u00a0que produce somnolencia. Una cabezada despu\u00e9s, en la tele, China es invadida por hordas de mongoles mientras atravesamos nubes y se ve ah\u00ed abajo vegetaci\u00f3n acolchada, caminos rojizos que serpentean, un r\u00edo sinuoso del color del chocolate. Estamos a punto de llegar a Buyumbura, antigua capital de Burundi, donde el avi\u00f3n efect\u00faa parada. El aterrizaje es brusco y la pista parece un camino de cabras. Las alas se doblan con cada bache.<\/p>\n<p>El avi\u00f3n descarga pasajeros y recoge otros que prosiguen hacia Kigali. Se baja la selecci\u00f3n sub 23, que ma\u00f1ana se enfrenta a la de Burundi. Se quedan un doctor ruand\u00e9s que viene de hacer un curso en EE UU y una joven que estudia relaciones internacionales en Corea del Sur. La espera es larga y un \u00e1rabe llama la atenci\u00f3n a la tripulaci\u00f3n. Se presenta como \u201cingeniero Ahmed\u201d, viene de El Cairo y trabaja para Metito, una de las mayores empresas de infraestructuras h\u00eddricas del mundo, con sede en Dub\u00e1i. La compa\u00f1\u00eda construye a las afueras de Kigali una planta de abastecimiento de agua potable que suministrar\u00e1 el 40% de las necesidades diarias de la capital de Ruanda. Quiz\u00e1 sea posible visitar las obras, dice, y extiende el m\u00f3vil de su jefe, tambi\u00e9n egipcio, llamado \u201cingeniero Mohamed\u201d.<\/p>\n<h3>3. Kigali<\/h3>\n<p>El ingeniero Mohamed recibe en una caseta a pie de obra, autoriza la visita y le pasa el testigo a Rosalind Ng, una aguerrida ingeniera de Singapur, directora \u201cs\u00e9nior\u201d del proyecto. Ng explica en detalle el entramado de instituciones que se encuentran tras una obra con un coste de unos 50 millones de euros: del Banco Africano de Desarrollo al Gobierno de Ruanda. \u201cEste es un pa\u00eds avanzado\u201d, dice. \u201cMucho m\u00e1s que gran parte de \u00c1frica. Hay calles limpias y rascacielos\u201d. Destaca que esta obra es la primera licitaci\u00f3n p\u00fablico-privada de la regi\u00f3n subsahariana. \u201cEl agua es un sector estrat\u00e9gico. Pero Ruanda ha dado el paso\u201d. Frente a la corrupci\u00f3n, tan com\u00fan en el imaginario de la regi\u00f3n, asegura: \u201cEste es el pa\u00eds m\u00e1s transparente de \u00c1frica\u201d. Despu\u00e9s, gu\u00eda por construcciones y cr\u00e1teres junto al r\u00edo Nyabarongo del que extraer\u00e1n el agua. El caudal baja turbio y sucio de los cultivos de soja corriente arriba. Un cami\u00f3n levanta una polvareda. Y con la mirada en la selva, Ng recuerda su patria: \u201cRuanda quiere ser la Singapur africana\u201d.<\/p>\n<section id=\"sumario_6|foto\" class=\"sumario_foto centro\">\n<div class=\"sumario__interior\">\n<div class=\"sumario-texto\">El pa\u00eds, que crece al 7,8%, parece haber apostado fuerte por su apertura al exterior, los negocios, las cumbres internacionales. Fue en Kigali donde la UA acord\u00f3 lanzar su propuesta de libre comercio. Estos d\u00edas, la capital se prepara para acoger el Africa CEO Forum\u00a0en un moderno edificio esf\u00e9rico que de noche brilla como un arco\u00edris. En la ciudad surge cada poco un bloque nuevo. En el coraz\u00f3n financiero hay varios en obras; se ven gr\u00faas y los carteles de las constructoras en chino. Una de las directivas del Marriott asegura: \u201cEste es un hotel reciente, como todos los cinco estrellas de Kigali\u201d.<\/div>\n<\/div>\n<\/section>\n<section id=\"sumario_7|foto\" class=\"sumario_foto centro\">\n<div class=\"sumario__interior\">\n<div class=\"sumario-texto\"><\/div>\n<\/div>\n<\/section>\n<p>El Ubumwe, otro hotel nuevo, re\u00fane en su azotea, al caer la noche, personajes de medio mundo. All\u00ed, un exmilitar occidental con barriga cervecera, hoy asesor de seguridad para Gobiernos, sugiere que el frenes\u00ed econ\u00f3mico tiene un lado oculto: \u201cLo que ves es solo la fachada\u201d. En un\u00a0informe del Departamento de Estadode EE UU de 2014 se alertaba: \u201cEl tr\u00e1fico de esta\u00f1o, tantalio, tungsteno y oro de la vecina RDC genera fondos que podr\u00edan estar siendo lavados a trav\u00e9s del sistema financiero de Ruanda. El alcance de este tr\u00e1fico es dif\u00edcil de cuantificar\u201d.<\/p>\n<h3>4. Vuelo a Lusaka<\/h3>\n<p>Nuestro siguiente destino es Lusaka (Zambia). Pero no hay vuelo directo con Ethiopian, as\u00ed que toca regresar a Ad\u00eds Abeba, con la correspondiente escala en Buyumbura, y de all\u00ed tomar un nuevo avi\u00f3n. Ser\u00e1n m\u00e1s de 10 horas que comienzan con un despegue donde se perciben los distintos usos y costumbres locales: el vecino de asiento charla por el m\u00f3vil durante el despegue y parece sorprendido cuando ya en las nubes se le corta la se\u00f1al: \u201c\u00bfAl\u00f3?\u201d. Es, seg\u00fan dice, mec\u00e1nico en Ruanda y se dirige a Om\u00e1n, donde pasar\u00e1 un mes con su familia; hace por primera vez un viaje tan largo. En el vuelo van tambi\u00e9n dos veterinarias canadienses que trabajan con animales en la selva ruandesa; y Vanessa Ngendakuriyo, burundesa de 26 a\u00f1os que estudia medicina en Tai\u2019an, en la provincia de Shandong (China). All\u00ed vuelve tras unas pr\u00e1cticas en Ruanda. En China, explica, hay muchos compatriotas estudiando: \u201cLa universidad all\u00ed es asequible\u201d.<\/p>\n<p>En la escala de Buyumbura embarca Arnaud Uwimana, burund\u00e9s de 28 a\u00f1os que estudi\u00f3 inform\u00e1tica pero se dedica al comercio. \u201cMi pa\u00eds se est\u00e1 hundiendo\u201d, dice. Viaja regularmente a Dub\u00e1i a comprar accesorios para m\u00f3viles que revende en su tierra al doble de precio. Esta vez va con idea de llevarse fundas de\u00a0Messi\u00a0y\u00a0Ronaldo. La conversaci\u00f3n discurre hacia las minas de oro de Misisi, en la RDC, donde estuvo vendiendo tarjetas telef\u00f3nicas. All\u00ed, cuenta, uno alquila un pedacito de tierra, se pone a picar y vende lo que encuentra a un \u201clord\u201d, que luego lo env\u00eda a Dub\u00e1i. \u201cEn este vuelo viaja oro\u201d, a\u00f1ade, porque ha visto embarcar a un conocido que se dedica a su transporte. En\u00a0una reciente investigaci\u00f3n, Reuters aseguraba: \u201cCada a\u00f1o sale de \u00c1frica oro de contrabando por valor de miles de millones de d\u00f3lares v\u00eda Emiratos \u00c1rabes Unidos\u201d. Poco antes de aterrizar, el comerciante burund\u00e9s se pone a jugar a un videojuego en el m\u00f3vil. Dispara r\u00e1fagas como loco y la sangre salpica en la pantalla.<\/p>\n<p>El transbordo en Ad\u00eds Abeba es ag\u00f3nico. Pero ya en el avi\u00f3n a Lusaka saluda el compa\u00f1ero de asiento, un congole\u00f1o llamado Kasongo Patrick. \u201cMi pa\u00eds es muy rico\u201d, dice, \u201cpero la gente lo est\u00e1 destrozando\u201d. \u00c9l prefiri\u00f3 salir de all\u00ed, vive con su esposa y dos hijas en Zambia porque \u201ces un lugar pac\u00edfico\u201d. Regresa de Lagos (Nigeria), donde ha asistido a una misa del \u201cprofeta\u201d\u00a0T. B. Joshua,\u00a0l\u00edder de la Sinagoga, Iglesia de Todas las Naciones, un pastor que arrastra masas, con canal de televisi\u00f3n y millones de fieles en Internet. A sus servicios semanales asisten m\u00e1s de 15.000 personas. \u201cEste soy yo\u201d, se se\u00f1ala en un v\u00eddeo en el que el pastor brama desde el escenario: \u201c\u00a1Hagas lo que hagas, has de poner todo tu coraz\u00f3n en ello!\u201d.<\/p>\n<p>Cuando Patrick se arrebuja para echar una cabezada, pega la hebra Fabian, un comerciante de electr\u00f3nica con una tienda en Lusaka. Viene de Dub\u00e1i, donde suele adquirir mercanc\u00eda. Pero ha hecho n\u00fameros y est\u00e1 pensando en empezar a comprar \u201cen un \u00e1rea de libre comercio de China\u201d. Mientras, en la oscuridad exterior poco a poco comienzan a brillar lucecitas: debe de ser Lusaka.<\/p>\n<h3>5. Lusaka<\/h3>\n<section id=\"sumario_9|foto\" class=\"sumario_foto centro\">\n<div class=\"sumario__interior\">\n<div><\/div>\n<div class=\"sumario-texto\">Seth O. Gor, el economista keniano que hab\u00edamos conocido en Ad\u00eds Abeba, recibe con una sonrisa en su oficina de Lusaka y presenta a su jefe en COMESA, la uni\u00f3n aduanera: Francis Mangeni, director de asuntos monetarios, un ugand\u00e9s de 54 a\u00f1os educado en la London School of Economics. Para hablar del continente, Mangeni cita el estudio <em>Lions on the move<\/em>de McKinsey, que afirma: \u201cEl futuro crecimiento africano ser\u00e1 apuntalado por factores como el mayor crecimiento urbano del mundo y, para 2034, una poblaci\u00f3n en edad de trabajar superior a la de China o India. (\u2026) El FMI prev\u00e9 que \u00c1frica sea la segunda regi\u00f3n que m\u00e1s crezca del mundo hasta 2020 [por detr\u00e1s de Asia]\u201d. En palabras del directivo, \u201cla clase media est\u00e1 en auge. El consumo va en aumento. Esto explica el actual despertar africano\u201d. Pero tambi\u00e9n hay retos: \u201cLos chinos son quienes abren tiendas y venden mercanc\u00edas. No hay productos africanos. Si vamos a comprar art\u00edcu\u00adlos asi\u00e1ticos, que al menos no sean solo juguetes de pl\u00e1stico. Necesitamos equipos y maquinaria pesada\u201d.<\/div>\n<\/div>\n<\/section>\n<p>Zambia es uno de los pa\u00edses con mayor presencia china; suyos son del supermercado de la esquina a las explotaciones de cobre. En el pa\u00eds residen miles de ellos (las cifras bailan de 20.000 a m\u00e1s de 100.000), y hoy se vive una reacci\u00f3n contra el for\u00e1neo. \u201cChina se ha adue\u00f1ado peligrosamente de negocios y activos estrat\u00e9gicos\u201d, escrib\u00eda un periodista local en\u00a0<em>The Zambian Observer<\/em>.<\/p>\n<p>En la terraza del hotel Radisson Blu, tres ingenieros chinos de la compa\u00f1\u00eda Sinohydro han quedado para un encuentro \u201cde negocios\u201d. Entre miradas suspicaces, cuentan que llevan ocho a\u00f1os en el pa\u00eds. Ejecutan su cuarta gran infraestructura hidroel\u00e9ctrica, la presa de la garganta de Kafue, con un coste de unos 1.700 millones de euros y cuya principal financiaci\u00f3n procede de China. \u201cEs el mayor proyecto de Zambia\u201d.<\/p>\n<section id=\"sumario_10|foto\" class=\"sumario_foto centro\">\n<div class=\"sumario__interior\">\n<div class=\"sumario-texto\">En la terraza entrevistamos tambi\u00e9n a Mulenga Kapwepwe, de 60 a\u00f1os, escritora, pensadora y fundadora del Museo de la Historia de la Mujer de Zambia. Hace poco lanz\u00f3 una iniciativa para crear perfiles de zambianas relevantes en Wikipedia. \u201cEs muy dif\u00edcil para los africanos entrar en ella\u201d, dice. Pero negociaron con sus creadores, entrenaron a un equipo y ya hay un nutrido grupo con rese\u00f1a (incluidas ella y su hermana gemela, que es secretaria general de COMESA). El objetivo, asegura, es colocar \u00c1frica en el mundo. La tecnolog\u00eda ha democratizado sus opciones. Ahora vencedores y vencidos pueden escribir su historia.<\/div>\n<\/div>\n<\/section>\n<h3>6. Vuelo a Ad\u00eds Abeba<\/h3>\n<p>La nueva terminal de Lusaka sigue en obras y tambi\u00e9n ha sido financiada con un pr\u00e9stamo millonario de Pek\u00edn. A\u00fan no ha sido inaugurada y a los pasajeros les toca apretujarse a pie de pista en una caseta de madera con tejado de chapa. All\u00ed se encuentra Kerina Mujati, zimbabuense afincada en el Reino Unido; hacia all\u00ed vuela. Se define como \u201cactivista pol\u00edtica\u201d y asegura que fue una de las voces que reclamaron\u00a0la salida de Robert Mugabe\u00a0del Gobierno de su pa\u00eds, tras 37 a\u00f1os en el poder. \u201c\u00bfSabes qu\u00e9 est\u00e1 destruyendo \u00c1frica?\u201d, pregunta. \u201cNo son los chinos. Es nuestra propia idiosincrasia\u201d. Al lado, Abdul Addish, consultor et\u00edope residente en Los \u00c1ngeles con oficinas en Ad\u00eds Abeba, Pek\u00edn, Dub\u00e1i y Londres, reflexiona sobre la relaci\u00f3n con China: \u201cLo que est\u00e1 ocurriendo en Zambia es una llamada de alerta\u201d.<\/p>\n<section id=\"sumario_11|foto\" class=\"sumario_foto centro\">\n<div class=\"sumario__interior\">\n<div class=\"sumario-texto\">Tras el despegue, las azafatas sirven champ\u00e1n en <em>business<\/em>. El trajeado asi\u00e1tico de la derecha esquiva la entrevista con un exquisito: \u201cNo, thank you\u201d. A la izquierda, otro pasajero lee una novela. No rechaza la conversaci\u00f3n, pero pide anonimato. Trabaja en el\u00a0Banco Africano de Desarrollo, con sede en Abiy\u00e1n (Costa de Marfil). Viste un polo inmacu\u00adlado y no le gusta hablar de \u00c1frica en gen\u00e9rico. \u201cEs un continente muy diverso. Las distintas potencias coloniales dejaron sistemas dispares. Los retos son enormes. Muchos Gobiernos, aun si se dicen democr\u00e1ticos, no lo son. Las instituciones pol\u00edticas cuidan a las \u00e9lites, no a la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n. Y las financieras son modeladas a partir de ellas: si unas no son inclusivas, las otras tampoco. Otro reto es el movimiento a trav\u00e9s de las fronteras. Es m\u00e1s f\u00e1cil para un europeo viajar entre pa\u00edses africanos que para m\u00ed. En la UA hemos hablado de crear un pasaporte africano. \u00bfC\u00f3mo se puede expandir un negocio si ni siquiera me dan un visado para Nigeria? Hay cosas buenas. Una enorme poblaci\u00f3n joven y un inter\u00e9s creciente en la tecnolog\u00eda, la posibilidad de crear un mercado y una fuerza laboral. \u00c1frica es rica en minerales. Tiene suelos f\u00e9rtiles. La educaci\u00f3n est\u00e1 en auge. El potencial es inmenso\u201d.<\/div>\n<\/div>\n<\/section>\n<p>Despu\u00e9s de servir la comida, las azafatas descansan tras la cortina. Martha G., responsable de la tripulaci\u00f3n, lleva 13 a\u00f1os trabajando en el aire. Ha visto cambios que suenan a lecci\u00f3n de geopol\u00edtica: \u201cAntes viajaban m\u00e1s europeos; ahora son m\u00e1s chinos\u201d. Cuando se le pregunta por el avi\u00f3n siniestrado hace 12 d\u00edas, un brillo le asoma en los ojos: \u201cIba a Nairobi con gente de todo el mundo\u2026\u201d.<\/p>\n<h3>7. Ad\u00eds Abeba<\/h3>\n<p>\u201cQue Dios guarde las almas de los fallecidos. A\u00fan rezo para dar fuerza a sus familias\u201d, dice Tewolde Gebremariam, consejero delegado de Ethiopian Airlines. El 10 de marzo, en el accidente del vuelo 302, murieron las 157 personas de 35 pa\u00edses que iban a bordo. El\u00a0Boeing 737 MAX 8\u00a0siniestrado era un modelo reciente. \u201cLa causa del accidente est\u00e1 bajo investigaci\u00f3n\u201d, explica Tewolde. \u201cPero al mismo tiempo, el mundo no ha permitido que el MAX siga operando. Decidimos inmediatamente dejarlos en tierra (\u2026). Eso habla por s\u00ed mismo sobre el avi\u00f3n. No estoy especulando sobre el accidente. Son hechos\u201d.<\/p>\n<p>Tewolde, de perfil aguile\u00f1o y color tostado, recibe en las oficinas adyacentes al aeropuerto de Ad\u00eds Abeba. Lleva desde 2011 al frente de esta compa\u00f1\u00eda estatal con 73 a\u00f1os de historia \u2014\u201canterior a la mayor\u00eda de naciones africanas\u201d\u2014 y cuyos inicios se encuentran ligados a los de la UA: los padres del\u00a0panafricanismo\u00a0la usaban para juntarse en la ciudad. \u201cLa prensa occidental, desafortunadamente, tiene la idea de que toda iniciativa en \u00c1frica es un fracaso. Pero aqu\u00ed hay una compa\u00f1\u00eda notable. Que crece. Con beneficios. Y que depende de sus propios recursos\u201d. Reivindica su cuna: \u201c\u00c1frica ha cambiado. Hoy es un destino de inversi\u00f3n extranjera directa. Todo el mundo est\u00e1 luchando por obtener un pedazo de ella\u201d. Los beneficios, conf\u00eda, ser\u00e1n para su regi\u00f3n. \u201cY en parte para China\u201d.<\/p>\n<p>Su aerol\u00ednea tiene bastante que ver con la presencia asi\u00e1tica: \u201cA principios de los setenta, \u00c1frica depend\u00eda de Europa. Era la \u00fanica v\u00eda significativa de comercio. Esta fue la primera compa\u00f1\u00eda en mostrar a los africanos otro mundo\u201d. En 1972, a\u00fan en tiempos de Mao, inauguraron el primer vuelo a China. \u201cLe abri\u00f3 al continente un abanico de opciones\u201d. Hoy cuentan con cinco vuelos diarios de ida a la Rep\u00fablica Popular y otros cinco de vuelta. \u201cCada d\u00eda pasan por el aeropuerto de Ad\u00eds Abeba unos 4.000 chinos. Y nuestras carreteras, puentes, presas, v\u00edas f\u00e9rreas son construidas en su mayor\u00eda por China\u201d.<\/p>\n<p>A un paso del aeropuerto se yergue una mole con forma de alas desplegadas: el Skylight Hotel, un cinco estrellas levantado gracias a financiaci\u00f3n china. En \u00e9l uno transita por una dimensi\u00f3n nueva donde se funden lo asi\u00e1tico y lo africano: las l\u00edneas son asim\u00e9tricas, se oye un viol\u00edn oriental de fondo, hay profusi\u00f3n de dorados y molduras. Remite a un lujo digital, urgente, sint\u00e9tico. De noche, en la terraza, unos orientales elegantes beben y fuman y escuchan en el m\u00f3vil melod\u00edas de su tierra. Entre ellos se encuentra Anthony, un chino engominado, responsable de los servicios de hosteler\u00eda del Skylight. Lleva una semana en Ad\u00eds Abeba. Lo llama su \u201caventura africana\u201d. Relata an\u00e9cdotas asombrosas sobre los tipos de animales (y de partes de los mismos) que ha probado.<\/p>\n<section id=\"sumario_14|foto\" class=\"sumario_foto centro\">\n<div class=\"sumario__interior\">\n<div class=\"sumario-texto\">A primera hora, Anthony pulula por el buf\u00e9 dando \u00f3rdenes. Los hu\u00e9spedes desayunan con las maletas \u00adlistas. Zakiyoulahi Sow, senegal\u00e9s experto en mercados de capitales, lee la revista <em>Time<\/em>\u00a0mientras apura el caf\u00e9. Ha trabajado en financieras como la Corporaci\u00f3n Is\u00adl\u00e1mica para el Desarrollo del Sector Privado. Lleg\u00f3 de madrugada de Arabia Saud\u00ed, donde ha estado negociando inversiones, y regresa a su pa\u00eds. \u201cFinanciamos proyectos en Senegal y el resto de \u00c1frica\u201d. Sobre los retos: \u201cCometemos muchos errores en la inversi\u00f3n. El 80% de las compa\u00f1\u00edas entran en bancarrota debido a conductas irregulares\u201d. Y se despide: \u201cHay buenas oportunidades ahora en \u00c1frica\u201d.<\/div>\n<\/div>\n<\/section>\n<p>Etiop\u00eda es la cuarta econom\u00eda m\u00e1s din\u00e1mica del continente (tras Sud\u00e1n del Sur, Ghana y Ruanda, seg\u00fan el FMI) y en su capital el desarrollo se percibe en el paladar: al final del d\u00eda, uno acaba masticando el polvo de los edificios en construcci\u00f3n. Nuevas gr\u00faas asoman entre rascacielos. Vibran las aceras. El reciente tren urbano \u2014\u00adde factura china\u2014 atraviesa la hist\u00f3rica plaza de Meskel por un paso elevado confiri\u00e9ndole cierto aura de\u00a0<em>Blade Runner<\/em>. A un paso de all\u00ed, en un viejo hotel, el m\u00fasico\u00a0Mulatu Astatke, de 75 a\u00f1os, padre del\u00a0<em>ethio-\u00adjazz<\/em>\u00a0y una de las figuras m\u00e1s respetadas del pa\u00eds, medita con voz af\u00f3nica: \u201cHay progreso, \u00c1frica est\u00e1 cambiando. Pero yo, como creador, como artista, me pregunto: \u00bfhacia d\u00f3nde evolucionamos? Est\u00e1n construyendo cosas que nunca entenderemos. \u00bfCu\u00e1l es el car\u00e1cter de esta ciudad?\u201d.<\/p>\n<section id=\"sumario_13|foto\" class=\"sumario_foto centro\">\n<div class=\"sumario__interior\">\n<div class=\"sumario-texto\"><\/div>\n<\/div>\n<\/section>\n<h3>8. Vuelo a Lagos<\/h3>\n<p>Salimos hacia Lagos (Nigeria), la mayor urbe del continente, la m\u00e1s poblada del pa\u00eds m\u00e1s poblado, una de las megal\u00f3polis del mundo. En el avi\u00f3n, el vecino de asiento se define como un \u201chombre de negocios\u201d. Es nigeriano, pero vive en China, y se dedica, seg\u00fan dice, a exportar materiales de construcci\u00f3n a su pa\u00eds. Planea un posible regreso. Quiere montar algo, \u201ccrear empleo\u201d, pero le echan para atr\u00e1s los constantes cortes de electricidad que vuelven inviable casi cualquier iniciativa en Nigeria. \u201cSomos un continente con oro suplicando por lat\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>Unas filas m\u00e1s atr\u00e1s, Adebayo Kuseju revisa en el port\u00e1til un art\u00edculo sobre el sistema de transporte de Lagos. Trabaja en la Administraci\u00f3n p\u00fablica y tambi\u00e9n es profesor universitario, doctor en Log\u00edstica; regresa a casa tras un tiempo en la universidad en Toronto. \u201cNecesitas traer nuevas ideas\u201d. En Lagos, dice, viven 25 millones de personas. El tr\u00e1fico resulta abrumador. \u201cEs una ciudad saturada\u201d. Estudia c\u00f3mo mejorar la red \u201cpara que la urbe sea funcional\u201d. No parece f\u00e1cil: Lagos no deja de crecer, cada d\u00eda llegan cientos de migrantes de las zonas rurales.<\/p>\n<section id=\"sumario_15|foto\" class=\"sumario_foto centro\">\n<div class=\"sumario__interior\">\n<div class=\"sumario-texto\">Entre el bullicio de segunda clase duerme la estado\u00adunidense Zuriel Oduwole. Tiene 16 a\u00f1os y ya ha rodado siete documentales. Viene de Johannesburgo, donde ha presentado el \u00faltimo y ha sido reconocida por la Fundaci\u00f3n Nelson Mandela. La historia la inicia su padre mientras la hija duerme; m\u00e1s tarde la ampliar\u00e1 ella en el hotel Sheraton de Lagos, donde se hospeda. Zuriel tiene acn\u00e9, ojos vivos y habla como una ametralladora. Su familia paterna es nigeriana. La materna, de las islas Mauricio. Empez\u00f3 a rodar a los 9 a\u00f1os, cuando se apunt\u00f3 a un concurso escolar en el que ped\u00edan explicar revoluciones que cambiaron el mundo. Ella se centr\u00f3 en la de Ghana y viaj\u00f3 al pa\u00eds para entrevistar a las \u201cfuentes primarias\u201d. A los 10 grab\u00f3 un segundo documental sobre la creaci\u00f3n de la UA.\u00a0Y ya no par\u00f3.\u00a0Para Oduwole, \u00c1frica no es solo lo que aparece en los medios: \u201cPor eso hago documentales, para contar historias positivas. Viajo aqu\u00ed a menudo y veo muchas cosas buenas que no salen en las noticias\u201d.<\/div>\n<\/div>\n<\/section>\n<h3>9. Lagos<\/h3>\n<p>El aeropuerto de Lagos tambi\u00e9n se encuentra en fase de ampliaci\u00f3n \u2014por una empresa china\u2014 y al abandonar la terminal te recibe un bofet\u00f3n tropical y un atasco entre excavadoras. Lagos es una urbe inabarcable, y querer entrevistar a varias personas supone armarse de paciencia y dejarse llevar en el gran embotellamiento cotidiano. A medida que el gusano de acero avanza, se asoman a la ventanilla decenas de vendedores ambulantes, el empleo habitual del migrante reci\u00e9n llegado.<\/p>\n<section id=\"sumario_12|foto\" class=\"sumario_foto centro\">\n<div class=\"sumario__interior\">\n<div class=\"sumario-texto\">Nigeria, con 200 millones de habitantes, es el mayor productor de petr\u00f3leo del \u00c1frica subsahariana, su primera econom\u00eda y una de las m\u00e1s desiguales. En la principal ciudad (que no capital; esta es Abuya) conviven villas chabolistas y edificios de oro, y no es raro encontrar prostitutas a la caza del blanco en los hoteles caros o una gallina picoteando entre la mugre a la puerta de Paystack, una compa\u00f1\u00eda tecnol\u00f3gica fundada por dos treinta\u00f1eros. Ezra Olubi, uno de ellos, cuenta que han convertido el pago\u00a0<em>online<\/em>\u00a0en algo sencillo, lo cual aqu\u00ed ha sido revolucionario. Entre sus inversores est\u00e1n Visa y el gigante chino Tencent.<\/div>\n<\/div>\n<\/section>\n<p>A un par de horas de all\u00ed, tras atravesar puentes, peajes, infraviviendas y rascacielos, se encuentra la zona residencial de Lekki. En un chal\u00e9 recibe\u00a0Adebayo Oke-Lawal, de 28 a\u00f1os, creador de la firma de moda Orange Culture. Entre sus clientas se encuentra la escritora nigeriana Chimamanda Ngozi Adichie. Oke-Lawal va vestido con una especie de pijama naranja de una pieza y sombrero de\u00a0<em>cowboy<\/em>. Habla de su b\u00fasqueda de una voz africana actual a trav\u00e9s del pasado: \u201cTrato de reconstruir lo que perdimos y modernizarlo\u201d. Recomienda visitar la galer\u00eda de Nike, una artista local, con quien suele charlar de estas cosas.<\/p>\n<section id=\"sumario_3|foto\" class=\"sumario_foto centro\">\n<div class=\"sumario__interior\">\n<div class=\"sumario-texto\">El imperio de Nike Davies-Okundaye\u00a0est\u00e1 formado por tres plantas llenas de coloridos cuadros y esculturas que se venden por sumas considerables. Ella lleva un enorme tocado y pendientes con la forma del continente. Cuenta c\u00f3mo empez\u00f3 con nada, cuando perdi\u00f3 a su madre de ni\u00f1a y vend\u00eda \u201cpor unos chelines\u201d baratijas en la playa. Hoy, a los 68 a\u00f1os, es reclamada por el museo de arte africano Smithsonian, en Washington, y acaba de inaugurar un hotel. Para despedirse, arma un barullo de bailes tradicionales hasta que el coche se pierde en el tr\u00e1fico.<\/div>\n<\/div>\n<\/section>\n<h3>10. Vuelo a Abiy\u00e1n<\/h3>\n<p>Para viajar a Abiy\u00e1n (Costa de Marfil) toca hacer escala en Lom\u00e9 (Togo). Al despegar, se ve Lagos, una costra parda e infinita que se va volviendo negra bajo la poluci\u00f3n. El vuelo es corto y en \u00e9l viaja Yacouba Katil\u00e9, vicepresidente del Consejo Econ\u00f3mico y Social de Mal\u00ed. Vuelve de un encuentro con la \u201cdi\u00e1spora maliense\u201d y plantea una visi\u00f3n l\u00fagubre: \u201cLa situaci\u00f3n es cr\u00edtica en \u00c1frica. Estamos bajo dominaci\u00f3n econ\u00f3mica de multinacionales occidentales\u201d. Reconoce que hay casos de \u00e9xito. \u201cRuanda es el ejemplo que suelo dar. Pero los pa\u00edses del Sahel tenemos\u00a0problemas serios\u201d. No hay tiempo para m\u00e1s: las azafatas avisan del inminente aterrizaje en Lom\u00e9.<\/p>\n<p>En la sala vip de Lom\u00e9 huele a arroz con pollo y all\u00ed se encuentra Ahadu Simachew, consejero delegado de la aerol\u00ednea Asky (participada por Ethiopian), con sede en esta ciudad. Las conexiones a\u00e9reas, dice, est\u00e1n transformando el continente. \u201cLas econom\u00edas son intercambios. De bienes, de ideas, de tecnolog\u00eda, de cultura. \u00bfC\u00f3mo traes esto a menos que tengas un medio de transporte?\u201d.<\/p>\n<p>En la sala devoran tres hombres de negocios de esta nueva era: \u201cMr. Mo\u201d (de China), Atsumi Deguchi (Jap\u00f3n) y Michael Elegonye (Nigeria). Son amigos, \u00adviven en Jap\u00f3n y viajan a Abiy\u00e1n para poner en marcha una empresa de exportaci\u00f3n de maquinaria de construcci\u00f3n japonesa de segunda mano. Cada poco, Mr. Mo levanta una c\u00e1mara 360 grados con la que inmortaliza cada instante. Es su primera vez en \u00c1frica. Deguchi, el japon\u00e9s, ya tiene \u201cbuena experiencia\u201d. Buscan \u201cnuevas oportunidades\u201d, dicen. Y los tres suben a bordo del avi\u00f3n Bombardier de h\u00e9lices que despega enseguida rumbo a Abiy\u00e1n.<\/p>\n<h3>11. Abiy\u00e1n<\/h3>\n<p>Costa de Marfil es la potencia franc\u00f3fona del oeste subsahariano. Desde 2012 crece a una media superior al 8% y en el distrito financiero de Abiy\u00e1n, lamido por una bah\u00eda, se encuentra\u00a0el Banco Africano de Desarrollo (BAD). Un contacto hecho en la sala de fumadores de Ad\u00eds Abeba se ofreci\u00f3 a organizar una visita, pero se excusa: \u201cEstoy de misi\u00f3n en Washington\u201d. As\u00ed que vamos al encuentro de\u00a0Adrienne Soundel\u00e9, cuya fundaci\u00f3n se dedica a la protecci\u00f3n forestal. El pa\u00eds perdi\u00f3 un 17% de masa arb\u00f3rea entre 2001 y 2017, seg\u00fan\u00a0Global Forest Watch. Ella trata de conjugar crecimiento y medio ambiente: \u201cVivimos en la ignorancia. Tenemos un continente muy rico que debemos preservar\u201d. Multipremiada y habitual en foros de las altas esferas, Soundel\u00e9 goza adem\u00e1s de buenos contactos y con una llamada logra que un amigo nos reciba en el BAD.<\/p>\n<section id=\"sumario_4|foto\" class=\"sumario_foto centro\">\n<div class=\"sumario__interior\">\n<div class=\"sumario-texto\">La sede es un edificio acristalado de 30 plantas. Y el contacto, un financiero educado en Georgetown, aporta un \u00faltimo testimonio: \u201cHablamos demasiado del potencial. Pero beneficiarse de \u00e9l es otra historia\u201d. Antes de embarcar de vuelta a Madrid \u2013con una agotadora escala de madrugada en T\u00fanez\u2013 da tiempo a visitar la catedral de San Pablo, justo frente al banco. En su interior luce una vidriera. Representa a los primeros misioneros llegados en barco de vapor: los blancos saludan al tocar la playa alzando la mano; los negros reciben en taparrabos ofreciendo frutas ex\u00f3ticas entre monos y cocoteros.<\/div>\n<\/div>\n<div>elpais.com\/elpais\/2019\/07\/02\/eps\/1562062159_445366.html<\/div>\n<\/section>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Existe otra\u00a0\u00c1frica. M\u00e1s all\u00e1 de los titulares sobre guerras y\u00a0refugiados. Un continente en movimiento. Que viaja, emprende, hace negocios y pocos conocen. Durante dos semanas, lo hemos sobrevolado para descubrir esta nueva cara. Ocho pa\u00edses, 12 vuelos y decenas de testimonios. Una cr\u00f3nica a vista de p\u00e1jaro de un territorio muy lejos de los t\u00f3picos &hellip; <\/p>\n<p><a class=\"more-link btn\" href=\"https:\/\/wp.ufpel.edu.br\/geomercosul\/2019\/07\/07\/417\/\">Continue lendo<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":636,"featured_media":419,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[34],"class_list":["post-417","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-noticias","tag-africa","item-wrap"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/wp.ufpel.edu.br\/geomercosul\/files\/2019\/07\/1562062159_445366_1562081084_sumario_normal_recorte1.jpg","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/wp.ufpel.edu.br\/geomercosul\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/417","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/wp.ufpel.edu.br\/geomercosul\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/wp.ufpel.edu.br\/geomercosul\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/wp.ufpel.edu.br\/geomercosul\/wp-json\/wp\/v2\/users\/636"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/wp.ufpel.edu.br\/geomercosul\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=417"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/wp.ufpel.edu.br\/geomercosul\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/417\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":421,"href":"https:\/\/wp.ufpel.edu.br\/geomercosul\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/417\/revisions\/421"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/wp.ufpel.edu.br\/geomercosul\/wp-json\/wp\/v2\/media\/419"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/wp.ufpel.edu.br\/geomercosul\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=417"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/wp.ufpel.edu.br\/geomercosul\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=417"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/wp.ufpel.edu.br\/geomercosul\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=417"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}